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Viernes,
8 de Junio de 2001
AMERICA
TAMBIEN EXISTE
El
menos malo, el malo y el malón
Por
Ander Estrada
(México DF)
Después
de pasar en Lima (inolvidable y entrañable) la última
semana uno llega a la conclusión de que los peruanos han
elegido al presidente menos malo. Y lo que más me preocupa
es que en 1990 ocurrió lo mismo entre Alberto Fujimori y
Mario Vargas Llosa con las nefastas consecuencias que todos conocemos.
El autor de "La fiesta del chivo" (de lo mejorcito que
se ha podido leer en el último año) asustó
a los peruanos con su extrema sinceridad y la promesa de que tomaría
medidas muy duras
para todos.
Ante esta posibilidad la única salida fue votar por el "chino",
que a la larga ha resultado mas malón que Fu-Manchu.
En esta ocasión,
11 años después, los candidatos eran Alejandro Toledo
y Alan García. El primero es economista de Stanford, tiene
56 años, fue el símbolo de la lucha contra Fujimori,
histriónico, mesiánico, iluminado, sospechoso de meterse
mas rayas que Maradona, también sospechoso mujeriego, indio,
bajito, limpiabotas cuando era pequeño, director de banco
de mayor, futbolero y como han decidido las urnas futuro presidente.
El segundo,
sociólogo de la "complu" de Madrid, tiene 52 años,
fue presidente de Perú a los 36 años, animal político,
precoz, presumido, chulo, orgulloso, valiente, excelente orador,
motero, alto, blanco, cantante frustrado, también sospechoso
mujeriego, acusado de más desapariciones que el propio Pinochet,
presunto corrupto, desastroso economista y perdedor, según
el mismo veredicto de las urnas.
Los atributos
arriba indicados no son míos. Los he ido anotando en mi cuaderno
de bitácora mientras recorría las calles de Lima como
un poseso en busca de la opinión pública y no la publicada
(este giro le encanta a Felipe González). Nada más
lejos de mi intención que realizar un ejercicio demoscópico,
pero la impresión que me llevé y que tengo es la que
intento compartir. Los peruanos han votado por Alejandro Toledo
para que no ganara Alan García, de lo que se desprende que
el triunfo del primero no es por méritos propios, al contrario
de la derrota del segundo que se la ganó a pulso con su mandato
del 85 al 90.
¿Adónde
llegamos, pues? Al principio de este comentario: después
de pasar en Lima (inolvidable y entrañable) la última
semana uno llega a la conclusión de que los peruanos han
elegido al presidente menos malo.
Sólo
espero que los peruanos no regresen al principio y tengan que soportar
a otro
malón.
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